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Juego a las bolitas

 

Este juego es tremendamente atractivo para los niños chilenos. Irrumpió con toda su fuerza en el siglo pasado y ha llegado hasta nuestros días constituyendo un indudable juego folclórico infantil.

Según el libro “Origen y folclor de los juegos en Chile” de Oreste Plath, en Chile no se encuentran antecedentes coloniales de las bolitas, por lo que se cree que se popularizó por la época de la República.

Básicamente el juego consiste en hacer chocar entre sí, dos o más bolitas, derivándose de ello una gran variedad de juegos.

Uno de ellos es la troya. Para jugarlo se dibuja un círculo sobre la tierra y, dentro de él, cada niño que participa coloca una cantidad de bolitas previamente acordada. Luego se elige al que va a comenzar, ya sea con el sistema del cachipún, tirando todos los niños sus bolitas al suelo y, el dueño de la bolita que quedó más cerca del círculo es el que empieza. El primer jugador lanza una bolita hacia el círculo, intentando sacar de él el máximo de bolitas juntos con la bolita que lanzó. Si, sacando o no bolitas de dentro del círculo, las suya queda adentro, se dice que se ahogó y debe retirarse del juego. Si por el contrario su bolita sale del círculo pero no logra sacar ninguna otra, sólo pierde su turno y debe esperar que juegen los demás.

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Otro juego de bolitas bastante popularizado es la hachita y cuarta, que consiste en que, una vez seleccionado el que va a iniciar el juego, saca del hoyo su bolita y la lanza a “chitar” a la de su compañero. Si logra, marca con la mano una medida llamada “cuarta” (del pulgar al meñique con la mano extendida) y lanza su bolita al hoyo. Si acierta a introducirla gana.

Además podemos mencionar tres hoyitos, la capitula, el pique, el picar, picada, la rumita, al montón, al leoncito, al choclón y la rotonera.

Los niños usan diversas expresiones durante el juego -por ejemplo ¡Marullo, Marullo!- con el fin de desconcentrar el contendor. Otra expresión utilizada para distraer es: “Por aquí pasó Pilatos, diciendo mil garabatos”.

foto4Las bolitas que se utilizan son de cristal, acero, piedra o barro cocido y pintado. Los niños le dan diferentes nombres según sus tamaños y características: las de cristal más pequeñas las llaman “ojito de gato”. El “pepón” es la más grande de las bolitas comunes, y el “bolón” es la de mayor tamaño.