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La Patria Nueva

El 14 de febrero, San Martín y O’Higgins fueron recibidos en Santiago, donde ingresaron triunfalmente, siendo alojados en la casa de Mateo de Toro Zambrano y Ureta, conocida ahora como la Casa Colorada.

La aristocracia -que había convocado a un cabildo- nombró a San Martín director supremo; pero este rehusó dicha designación, con el argumento de que debía continuar la labor emancipadora, y propuso a O’Higgins para el cargo, lo que fue aceptado.

Poco días después de asumir, O’Higgins envío a la isla de Juan Fernández al bergantín Aguila, para rescatar a los patriotas que habían sido apresados por San Bruno, y rápidamente se comenzó a organizar un ejército para enfrentar en Talcahuano las montoneras formadas por realistas, bandidos, indígenas y patriotas desertores.

Otras de las primeras acciones de O’Higgins fue la creación de un tribunal al cual los patriotas recurrían para recuperar los bienes perdidos; y el destierro del obispo José Rodríguez Zorrilla, junto a clérigos y frailes realistas.

Consolidación de la independencia

Ya dijimos que una de las primeras medidas de O’Higgins fue la de organizar un ejército nacional. De esta manera, crea en el año 1817 la Escuela Militar, destinada a la formación de oficiales y clases.

Por aquel entonces, en el sur aparecía un nuevo problema: el coronel español José Ordóñez, aprovechando la inacción de San Martín, había reorganizado sus tropas en Concepción y Talcahuano, áreas donde la opinión hacia el rey era muy favorable.

Los esfuerzos desplegados por O’Higgins resultaron infructuosos, porque Ordóñez resistió los asaltos de los patriotas. Poco después fue enviado por el virrey del Perú el general Mariano Osorio, con una nueva expedición, ante lo cual San Martín solicitó O’Higgins que se replegara con su ejército al norte del Maule.

Declaración de la Independencia Nacional

El 12 de febrero de 1818, Chile pudo mirar al mundo con aires de nación independiente, porque en la ciudad de Talca O’Higgins decidió firmar el acta que le daba al país este anhelado carácter.

El documento, redactado por Manuel de Salas, Miguel Zañartu y Juan Egaña, pretendía demostrar la oposición del pueblo chileno a la monarquía española, de la cual quedaba separado para siempre “con plena aptitud de adoptar la forma de gobierno que más convenga a sus intereses”.

Declaración de Independencia de Chile