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Gobierno de José Miguel Carrera (1812-1813)

El gobierno de Carrera se caracterizó por sus audaces reformas, cuya finalidad era preparar el camino de la Independencia. El ideario de los exaltados fue difundido en la Aurora de Chile, periódico dirigido por fray Camilo Henríquez, quien utilizaba el seudónimo de Quirino Lemachez.

Durante el gobierno de Carrera se cumplió el anhelo de los criollos de tener una constitución, al dictarse el Reglamento Constitucional de 1812, que dejaba el poder Ejecutivo en una Junta de tres miembros, y el Legislativo en un Senado de siete integrantes.

Además de la redacción del primer documento constitucional, el gobierno de Carrera realizó otras obras, tales como:

El decreto que obligó a los conventos a crear escuelas primarias para niños y niñas.

• La creación de la primera bandera nacional, la cual tenía tres franjas horizontales de colores azul, blanco y amarillo.

• La libertad de imprenta, que luego se cambió por la censura previa.

A pesar de que durante el mandato de José Miguel Carrera el Reglamento Constitucional respetó la soberanía del rey Fernando VII, se estipuló que el monarca debía de acatar dicha constitución y que “ningún decreto, providencia u orden de cualquier autoridad o tribunales fuera del territorio de Chile tendría efecto alguno”.

Segundo y tercer golpe militar de Carrera

Segundo y tercer golpe militar de Carrera
José Miguel Carrera no quedó conforme con la composición del Congreso, por lo que ejecutó un segundo golpe de estado y obtuvo la designación de una nueva Junta de Gobierno, integrada por representantes de las tres provincias: Gaspar Marín por Coquimbo; José Miguel Carrera por Santiago y Juan Martínez de Rozas por Concepción.Esta Junta no funcionó, y Carrera dio un tercer golpe de estado, producto del cual disolvió el Congreso y quedó gobernando con plenas atribuciones.

Los sucesos en América
Cuando las colonias se enteraron de los acontecimientos sucedidos en España, se formaron dos bandos que plantearon diferentes soluciones, acentuándose el enorme antagonismo que por aquel entonces ya existía entre los peninsulares y los criollos.

Las acciones ejecutadas por los Borbones desde su ascenso al trono español (siglo XVIII), inspiradas en los principios autoritarios de Francia, repercutieron en fuertes medidas tomadas para corregir los abusos y fomentar el progreso colonial, lo que incrementó aún más las diferencias entre criollos y peninsulares. Dentro de las decisiones adoptadas se incluyeron ordenanzas de comercio, el reajuste de impuestos y la expulsión de los jesuitas, entre otras. Este último aspecto generó grandes disidencias entre la Corona y la Compañía de Jesús, a la que pertenecían algunos teólogos que cuestionaban el derecho de patronato (delegación de la Santa Sede de algunos derechos sobre la Iglesia de América) como prerrogativa real y la teoría sobre el origen divino del poder.

Tanto en América como en Chile la expulsión generó una serie de protestas contra la burocracia real y repercutió fuertemente en el aspecto económico y educativo.